Con el objetivo de aprender a manejar saludablemente las situaciones estresantes considero importante y necesario hacer una reseña teórica como parte del proceso pedagógico de conocimiento y adaptación al estrés para una vida más plena.

El propósito vital de todo ser humano es generar vida y tratar de conservarla y disfrutarla. Es por eso que buscamos simpre desarrollarnos, crecer, estar en armonía y en equilibrio, relacionarnos saludablemente, encontrarle sentido a la vida, dejar huella y, finalmente, autotrascender.

Sin embargo la vida moderna con su ritmo acelerado y las demandas que nos impone  en diferentes áreas de nuestro desarrollo nos reta al manejo de situaciones cotidianas que generan  tensión crónica, ansiedad y malestar en general.  Y ese reto también nos demanda a desarrollar la capacidad de asimilar de manera sana las tensiones  y el desgaste cotidiano, es decir adaptarnos a la tensión o estrés de una manera sana como parte relevante de nuestra salud mental.

Sin esta capacidad de adaptación  nuestra autoestima, nuestras posibilidades de desarrollo personal  y nuestras relaciones con los demás se ven afectadas de manera significativa. Es por  eso que es necesario conocer a fondo el proceso de adaptación al estrés, para llevar una vida sana en todas las áreas de nuestra vida.

El estrés necesario para nuestro buen funcionamiento se convierte en distrés y no siempre estamos en condiciones de desarrollar la respuesta adaptativa hacia este estrés noscivo enfrentándolo generalmente de manera inadecuada y  muchas veces, reaccionamos cuando ya se presentan síntomas de enfermedad,  la mayoría de las veces graves,  como úlceras, disritmia cardiaca, dermatitis nerviosa, colon irritable, tensión muscular crónica, migraña, angustia, depresión y pánico.

La presentación de estos síntomas muchas de las veces incapacitan a la persona para llevar una vida plena y funcional, lo que genera más tensión e incide gravemente en sus relaciones familiares, laborales y en su desarrollo profesional.

El estrés noscivo o distrés se conoce como el principal generador del ausentismo laboral. lo que genera grandes pérdidas económicas en las empresas. Es también un ingrediente importante en la generación de adicciones, de accidentes laborales, tensiones familiares y actualmente se reporta que afecta el rendimiento escolar ya desde niveles preescolares.

Ante la necesidad de desarrollar una nueva “capacidad adaptativa” para una respuesta saludable ante situaciones estresantes, educar para prevenir y solucionar se hace indispensable para crear una nueva actitud hacia una “ecología de la mente y del espíritu” que favorezca la salud integral.

Para poderlo manejar  y comprender el papel que desempeña, necesitamos conocerlo y considerarlo desde  3  perspectivas (Ejes de la salud mental, Gastón de Mézerville, 2004, Ed. Trillas) :

  • El estrés de estar vivo
  • El síndrome general de adaptación
  • El estrés como reacción patológica

El estrés de estar vivo desempeña un papel muy importante ya que colabora en el mantenimiento de la vida en general y se basa en el hecho de que “cada célula, tejido, órgano. glándula o sistema del cuerpo experimenta, de continuo, una tensión básica que le permite mantener la vida” (G.de Mézerville, pag. 211).

Tan simple como que la presión o tensión  arterial dentro de los márgenes normales permite que la sangre circule por todo el cuerpo de manera adecuada, revitalizando tejidos y eliminando desechos producidos por el desgaste. Es así como este sistema aporta una respuesta específica de estrés-tensión que sirve para promover la vida en todo el cuerpo.

Podemos encontrar entonces en cualquier parte del cuerpo respuestas específicas de estrés las cuales regulan el funcionamiento continuo de todos los órganos, las glándulas y los sistemas vitales.

“Es en este sentido que la existencia de todo ser se caracteriza por experimentar contínuamente una tensión vital y un continuo desgaste que le permiten el maravilloso fenómeno de estar vivo” (Mézerville, pag. 211). Y el Dr. Selye pionero en el estudio del estrés afirma que  “nadie puede estar vivo sin experimentar algún grado de tensión vital, ya que el estrés en la vida solo desaparece con la muerte”.

Entonces, si “el estrés es un proceso fisiológico normal de estimulación y de respuesta indispensable para la vida y el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestros órganos en general, y si toda actividad física o psiquica es teóricamente factor de estrés” (Dr Bensabat y Selye, Estrés: Grandes especialistas responden) es gracias al estrés que es ser humano puede adaptarse y progresar (Dr. Bensabat).

A esto lo llamamos estrés vital de tipo general para el buen funcionamiento en condiciones normales.

El síndrome general de adaptación se genera a partir de poner en práctica los mecanismos de adaptación y sólo está activo e interviene cuando la situación es nueva, imprevista o amenazante. Esta capacidad de adaptación ha sido desarrollada por el cuerpo a lo largo de su evolución milenaria y es un mecanismo de respuesta que activa el sistema nervioso autónomo con el fin de desencadenar una reacción para enfrentar-combatir, huir o escapar.

Esta reacción de emergencia se manifiesta biológicamente, a través de la estimulación del sistema simpático, produciendo hormonas que elevan el ritmo cardiaco y  la presión sanguínea, aumenta la transpiración de la piel, el nivel de azúcar y se liberan grasas. Toda esta respuesta pretende proporcionar al organismo la energía necesaria para defenderse, lograr la supervivencia y para adaptarse a condiciones nuevas de vida

Para entender mejor el síndrome general de adaptación conviene revisar la propuesta de Selye de que los seres vivos reaccionamos al estrés físico o psicológico en 3 etapas:

Etapa 1: Reacción de ALARMA, donde hay un reconocimiento de que se debe enfrentar el peligro físico  o psicológico. Esto acrecienta la reacción emocional, nos hace ser más sensibles y estar más alertas. Se producen cambios fisiológicos que generan la necesidad de movilizar nuestros recursos para confrontar y de esta manera recuperar el autocontrol.

Si ninguno de estos mecanismos reducen el estrés se pasa entonces a la siguiente etapa de adaptación.

Etapa 2: de RESISTENCIA, aquí se manifiestan, entre otros, síntomas psicosomáticos diversos y también otros signos. Entonces se intensifica el uso de técnicas directas y defensivas para la confrontación.  Es una etapa crítica porque  pueden generarse enfermedades. La necesidad de utilizar estrategias más efectivas se hace urgente.

Si las medidas tomadas no funcionan, se llega a la tercera y última etapa.

Etapa 3: de AGOTAMIENTO, aquí la persona utiliza sus mecanismos de defensa de manera cada vez más deficiente, en un intento desesperado por recuperar el control del estrés. Si no se tiene éxito, puede presentarse daño físico o psicológico irreparables, puede incluso ocurrir la muerte.

“La descripción de este proceso mendiante el cual nos adaptamos a las exigencies de la vida, lleva a Hans Selye a la conclusión de que el estrés se puede medir por la intensidad de las manifestaciones del síndrome general de adaptación, y gracias a éste nuestros diversos órganos, las glándulas endócrinas y el sistema nervioso nos ayudan a adaptarnos a las modificaciones que se producen en el interior y el exterior de nuestro cuerpo (Selye, “El estrés de la vida)”.-

Este proceso permanente de adaptación a las circunstancias en las que nos toca vivir hacen que le vayamos encontrando el sentido a la vida. Porque el secreto de la felicidad radica en esta adaptación favorable, en esta capacidad de responder al reto de vivir en condiciones constantemente cambiantes y no siempre favorables.

Como las condiciones cambiantes de nuestro medio ambiente no siempre son favorables, y la adaptación con frecuencia es mala o excesiva, es necesario ahora comprender el estrés desde sus consecuencia h s negativas  e incluso patológicas, o, por el contrario, positivas.

“ El mismo estrés  que hace enfermar a una persona puede constituir una experiencia vigorizante para otra” (Selye, 1956).

La experiencia del estrés positivo y negativo: La experiencia del estrés es personal, por lo tanto tiene una carga especialmente subjetiva. Cada persona lo experimenta de manera diferente, la misma experiencia puede ser para una persona una experiencia vigorizante y a otra puede enfermarla.

Hablamos de “estrés positivo” o eutrés cuando las respuestas del organismo se hacen en armonía, con naturalidad y sin consecuencias desagradables pues se adaptan bien a las capacidades físicas y psicológicas de la persona. Por el contrario, cuando las respuestas exigidas por una demanda intensa y prolongada, agradable o desagradable, resultan excesivas y superan las capacidades de resistencia y adaptación del organismo, nos estaremos refiriendo a un estrés negativo o distrés, relacionado con el concepto que en inglés significa angustia: distress. (Bensabat y Selye 1984).

Entonces, en lugar de luchar contra el estrés o tratar de eliminarlo, es mejor aprender a manejar las respuestas que damos ante las situaciones estresantes, promoviendo pensamientos y conductas saludables para aprovechar el estrés positivo y, así, vivir nuestras vidas de una manera más entusiasta, relajada, productiva; buscando también nuestro propio bienestar saludable aprendiendo a prevenir y a manejar los efectos negativos del estrés.

Vicktor Frankl dice que “no es la falta de tensión sino más bien la tensión positiva la que le da Sentido a la Vida”.

Para prevenir los efectos del estrés negativo hay que adquirir hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio, llevar una alimentación sana, dormir suficiente, evitar el consumo de cigarro, reducir el consumo de alcohol, estar más concientes de las sensaciones y emociones: escuchar nuestro cuerpo.

Necesitamos también tomar conciencia de nuestra participación en la generación del estrés noscivo, es decir  mi grado de complicidad. Para esto es necesario cambiar nuestras percepciones, que nos llevan a suposiciones o creencias limitantes acerca del trabajo, el éxito, las relaciones en general y la felicidad. Se requiere entonces un cambio de actitud ya que, de acuerdo a nuestra actitud ante lo que la vida nos presenta, “sufrir puede ser opcional”

¿Cuánto cuesta el estrés negativo?

En el area laboral el impacto  es muy fuerte; el periódico New York Times comentó, en septiembre del 2004,  que  a Estados Unidos le cuesta más de 300 millones de dólares anuales en atención médica, horas de trabajo perdidas, y los costos de inversion en programas de reducción de estrés para serenar a los empleados y mantener la alta producción.

En Europa también se siente el impacto del estrés y de las exigencies laborales en constante aumento. En ambos casos se reporta  que, aunado a la “falta de tiempo personal”,  estos factores llevan al aumento de ausentismo, el riesgo de enfermedades cardiacas y otros problemas relacionados la presión arterial alta .

En grandes ciudades, como la ciudad de México, el ritmo de vida es cotidianamente estresante. Debido a la sobrepoblación se padecen problemas de tránsito, inseguridad, asaltos, secuestros, la necesidad de moverse a grandes distancias, la presión de tiempo, y si a todo eso se añade que un gran segmento de la población carece de empleo bien remunerado, podemos entender por qué hay gente que se siente frustrada, con miedo, cansada, desanimada, enojada, agresiva, triste, deprimida y angustiada. Y aunque muchas personas logran desarrollar una gran capacidad de adaptación al estrés, en otros casos, no,  y el estrés entonces se vuelve patológico.

Aprender a manejar estas situaciones estresantes y traumáticas de manera saludable requiere del conocimiento y el entrenamiento en técnicas prácticas, accesibles a todos.

La Hipnosis Natural Ericksoniana, la Terapia de Arte y la Terapia del Campo Mental, del Dr. Callahan son  respuestas efectivas y creativas a estas necesidades.